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sábado, 18 de noviembre de 2017
 
 
Nuestro Cuerpo PDF Imprimir E-Mail

Aunque desde Descartes, dividamos artificialmente a la Mente del Cuerpo, en realidad son inseparables entre sí y del Ambiente Físico y Social que nos rodea, como lo señala hace milenios la sabiduría oriental.

Un fuerte ruido, las temperaturas extremas, o, lo que es más frecuente, los estímulos o “stressores” sociales amenazantes, como los gritos, agresiones, injusticias, o presiones, especialmente si son duraderos, nos afectan tanto en lo mental como en lo físico.

Durante la crisis en Argentina producida por el colapso financiero y con el “corralito”, aumentaron exponencialmente las consultas psicológicas y las afecciones psicosomáticas. En el cerebro, sustento material de la Mente, existen todos los programas que manejan a nuestra fisiología: respiración, ritmo cardíaco, presión arterial, tono y movimientos musculares, glucemia, metabolismo.
Un autor escribió que “Un pensamiento llega a todas nuestras células”.

Pero los cambios del organismo a su vez influyen sobre los procesos mentales, concientes e inconcientes (los realimentan) Cuando el individuo está “centrado” (no tiende hacia ningún extremo en su comportamiento), su Mente y Cuerpo están ampliamente comunicados y funcionan en armonía.

El concepto oriental del “do” (camino del medio) se refiere a este equilibrio. Con sus distintas prácticas esta concepción pretende lograrlo (meditación, relajación, artes marciales, caligrafía, ceremonia del té, etc.). Si bien es valioso para Occidente incorporar estos aportes, es a su vez indispensable adoptar creencias y valores que sustenten un estilo de vida sano, creativo y ético.
Es tan importante cambiar “de fuera a dentro” como de “dentro a fuera”.

Hoy día, los grandes progresos de la Medicina han erradicado a muchas de las causas de enfermedad, padecimiento y muerte de la humanidad. Pero paradójicamente, el mismo hombre que generó esos extraordinarios avances, es quien se destruye a sí mismo de otras formas más “modernas”, mediante la mala alimentación, las adicciones, la falta de ejercicio físico, la ausencia de un proyecto de vida con valores elevados, la polución, las desigualdades sociales y la violencia.
Y la mayor amenaza actual es el stress indebido, sin duda.

Aunque la respuesta de stress no es una enfermedad, sino una reacción normal, fisiológica, del organismo ante diversas exigencias, los estilos de vida inadecuados que desarrolla la mayor parte de la población atentan contra su bienestar.

Y, ¿son los médicos los responsables de nuestra salud?
Evidentemente, no. Ellos son responsables de cuidar su propia salud, y muchos no lo logran, sufriendo del “burnout” (agotamiento psicofísico por stress). Si bien nos aconsejan y orientan, en general solicitamos sus servicios cuando ya sufrimos síntomas o estamos enfermos. Entonces, el lugar de decidir cambios radicales en nuestros comportamientos, recibe medicamentos, tratamientos kinesiológicos o hasta operaciones quirúrgicas.
Siendo así, ¿quién es responsable del cuidado de nuestra salud y la de nuestros hijos?...
Aunque la respuesta es obvia, en muchísimos casos, nadie asume este rol, con las consecuencias imaginables.

Algunas cifras ilstrativas

• De 100 consultas médicas en general, 50 son de origen puramente psicológico, 25 mixtas (psicosomáticas) y sólo el restante 25% orgánicas... aunque la persona con este tipo de afecciones también tiene sensaciones y emociones. Muy poco porcentaje del 75% no orgánico es referido a psicoterapia o recursos similares. Más bien, recibe tranquilizantes.

• Más del 40% de la población padece síntomas psicosomáticos crónicos, fuma, o consume alcohol, gaseosas, café en exceso, o drogas ilegales.

• Cada vez es mayor la cantidad de niños obesos y diabéticos, debido a la mala alimentación y el sedentarismo.

• Menos del 30% de la población mantiene actividades físicas regularmente. Esto no es alentador, pero es posible adoptar hábitos de vida sanos y sencillos, hasta lograr una “adicción positiva” al bienestar que producen, disfrutando de nuestro organismo, de la naturaleza y de las endorfinas que produce el ejercicio físico. Cuidar la salud es barato o hasta gratuito, pero no es negocio...excepto para nosotros mismos.

Aquí enumeramos las principales variables que describen nuestro Estado Mental, sólo como una orientación general para evaluarnos a nosotros mismos.
Marque para cada variable lo que mejor corresponda a su Estado Actual. Si lo desea, puede sumar los puntajes. Aun no disponemos de estadísticas para cotejar sus resultados. Las publicaremos cuando se hayan realizado.



Bibliografía

• Comisión Europea: “Guía sobre el stress relacionado con el trabajo: ¿La “sal de la vida” o el “beso de la muerte”? Con asesoramiento del Prof. Dr. Lennart Levi, Profesor Honorario de la Universidad de Flores. Luxemburgo, 2000.

• Everly, George Sr. Jr.: “A clinical guide to the treatment of the human stress response”. Plenum Press, Nueva York, 1990.

• Kertész, Roberto y Kerman, Bernardo: “El manejo del stress”. Ed. Ippem. Buenos Aires, 1985.

• Kertész, Roberto: “Monitor del stress”. Ed. Ippem, Buenos Aires, 1989.

• Kertész, Roberto: “Sabiduría Budista y autorrealización: El aporte de las nuevas ciencias de la conducta".Editorial de la Universidad de Flores, Buenos Aires, 2003.

• Levi, Lennart (editor): “Society , stress and disease”. Oxford University Press, Nueva York, 1971.

• Rosch, Paul (editor), Prof. Honorario de la Univ. de Flores: “Health and stress”. Boletín del Instituto Americano del Stress. 2002-2004.

• Selye, Hans: “Stress without distress”. J. B. Lippincott, Philadelphia, 1974.

 
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